martes, 20 de septiembre de 2011

Desigualdad en políticas culturales en Bogotá

A medida que pasan versiones en las presentaciones de los diferentes festivales organizados a nivel distrital se observa que las convocatorias de los artistas participantes son menos rigurosas y que predominan intereses personales y económicos por encima de la calidad de las expresiones artísticas. La circulación de los artistas en estos escenarios es basada en el interés generado por los mismos en el público. Sin embargo, no se realizan estudios oficiales, ni análisis de este llamado "interés del público".
En este punto, llego a encontrar una contradicción, porque el público se demuestra interesado, y la producción en factores generales no es mala. Entonces, ¿dónde está el problema?


Para entender la complejidad del asunto, debemos referirnos a la verdadera misión y los objetivos de estos festivales públicos.
Según la página oficial de Rock al Parque, este es "un proyecto destinado al incremento y fortalecimiento de las propuestas musicales en el género Rock gestadas en la ciudad, y al fomento de mecanismos de tolerancia y convivencia en sectores urbanos a través de la participación juvenil". Si observamos, la misión de los demás festivales no cambian mucho en sus propósitos. Por lo tanto no veo muy lejos lo que sucede hoy en día respecto a las directrices iniciales.


Cada vez que asisto a un festival distrital, haciendo parte del público, quedo interesado en algunos artstas que con actitud y calidad demuestran su expresión frente a un público muy crítico. Son obras de artistas que nunca había visto, escuchado, sentido o simplemente no referenciaba, y dichas presentaciones los permite darse a conocer.
Por este lado, Idartes como entidad organizadora no incumple con sus objetivos, y lo que se vé es un caso de inconformidad de unos cuantos frente a la producción del evento, tal como se ve en el caso del señor César Pagano y sus comentarios frente a la organización de Salsa al Parque.
Además, un artista nacional o distrital que se quiere promocionar acepta la oportunidad de compartir escenario y/o tarima con artistas reconocidos en el medio, que cuentan con una amplia experiencia a nivel nacional y/o mundial. Esto genera interés en distintos públicos y se les presenta nuevas alternativas, que dependiendo de los gustos genera satisfacción o simplemente se ignora.
Si la desigualdad en las políticas culturales y artísticas se basa en gustos personales de cada quién, no hay argumentos válidos para cambiarlas.